Saltear al contenido principal
¿Por Qué Hay Tantas Rupturas Amorosas En Otoño Y Primavera?

¿Por qué hay tantas rupturas amorosas en otoño y primavera?

Acaba el verano, comienza el otoño y muchas parejas deciden poner fin a su relación. Lo mismo ocurre, en primavera, antes de la llegada del verano.

¿Por qué tantas parejas deciden separarse o divorciarse en otoño o primavera?

Podríamos resumir la respuesta a esta pregunta en una sola palabra “Verano”. Y es que esta estación del año es la causante de que hayan tantas rupturas amorosas en las estaciones que se encuentran pegadas a el.

Todos y todas sabemos que el verano es una estación espectacular para el amor. Las hormonas se revolucionan, el calor nos ayuda a liberarnos de la ropa y estamos mucho más reactivos a las emociones. Todo esto junto a lo largo que son los dias y la vida social tan activa que se suele tener en esta época del año, hacen del verano una estación de alto riesgo para el amor.

Llegados a este momento me gustaría que vieras el video y después  reflexionáramos sobre ello.

Como ves, hay dos causas bien diferenciadas que son las que provocan la mayoría de rupturas amorosas antes y después del verano:

Aumentan las expectativas de disfrute: Durante la primavera, que ya sabemos que la sangre altera, nos mostramos mucho más sensibles a las relaciones y más abiertos a tener ganas de disfrutar y experimentar. 

Esto hace que muchas parejas y matrimonios que llevan tiempo mal en cuanto a lo que su relación se refiere, decidan tomarse un tiempo antes de la llegada del verano.

Normalmente suele ser uno de los miembros de la pareja, quién toma esa decisión de forma desesperada, cuando imagina un verano aburrido en compañía de su pareja con quién ya las cosas no son lo que eran, en lugar de vivir un verano intenso de libertad, disfrutando de las amigas, amigos, noches de baile, y por qué no, quizás de un nuevo amor de verano apasionado y sexual.

La convivencia: Nos pasamos el año trabajando, nos vemos pocos días a la semana y la vida que pasamos en convivencia son escasas. De repente llega el verano y disponemos de muchas horas para estar juntos y disfrutar, pero también para discutir. Muchas parejas discuten más durante el mes de vacaciones que pasan juntos que en todo el año y esto es porque todos los problemillas de convivencia se intensifican y adquieren protagonismo. 

Esas discusiones, acaban pasando factura y cuando acaba el verano y nos relajamos, es cuando decidimos reflexionar y tomar acción sobre ello para que no nos vuelva a pasar. Vuelta al cole, vuelta al trabajo y a una flamante nueva etapa.

Vida social veraniega: En verano el clima es bueno, los días son más largos y disponemos de más tiempo para hacer vida social. Salimos más con los amigos, que a su vez nos presentan a otros amigos, hacemos nuevas amistades, pasamos tiempo bebiendo en las terracitas y todo esto aumenta las posibilidades de que conozcamos a una persona que de repente nos atrae mucho más de lo normal o que nos demos cuenta de que ese amigo de repente nos empieza a interesar como algo más. 

El verano es muy traicionero para las relaciones, la carne es dedil y los sentimientos cambian. Un nuevo amor en forma de amante, que nos hace perder la cabeza. Relación que llegado el otoño, coge fuerza y se consolida provocando que rompamos con nuestra pareja actual para poder ir más allá con nuestra nueva relación.

Y si, lo cierto es que no hay buenos y malos en estos casos, tan solo una necesidad de cambio y de revolución de sentimientos. Quizás fruto de una relación que no hemos sabido mantener y gestionar, o quizás tan solo porque es lo que tiene que ser y nos rendimos al cambio que transformará nuestra vida. 

Sea como sea, es cosa de humanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba